Alvaro Santamaría Villanueva

 

Este invento de Álvaro Santamaría Villanueva convierte la energía cinética de desaceleración de los coches en un generador de electricidad aplicable en el tráfico de los vehículos en las calles y carreteras.

 

La idea consiste en una rampa que se acciona por la inercia de los vehículos al frenar.

 

Ha recibido dos primeros premios de la UNED y su impulsor ya trabaja en su comercialización

 

Miles de coches acceden cada día a una ciudad como Burgos, a un peaje de una autopista o a una autovía, en una rutinaria maniobra de deceleración en la que se genera una inercia antes de detenerse ante un semáforo, una ventanilla o una máquina expendedora. En un momento de ese proceso de frenado se alcanzan los 50 kilómetros por hora, la velocidad ideal para ‘pisar’ de forma imperceptible por los ocupantes del vehículo una rampa de tres metros de longitud. Debajo de la misma hay instalado un sistema hidráulico, que va unido a un acumulador de presión, que activa a su vez un generador eléctrico... En resumen, por cada frenada se genera 4 vatios de electricidad; parece poco, pero hay que multiplicarlo por miles y miles de vehículos todos los días del año.

 

La idea -hoy ya patentada y en proceso de industrialización y comercialización- es de Álvaro Santamaría Villanueva, un burgalés de 49 años afincado desde hace más de 20 en A Coruña, que ha recibido por la misma dos primeros premios de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) de Start Up y de un programa de creación de nuevas empresas (Cmett).

 

La base teórica de este invento, recuerda, la adquirió en la escuela del Padre Aramburu a principios de los 80, donde estudio Electrónica, a lo que suma los cursos de fresador y mecánica del automóvil que realizó en el PPO (Preparación para Obreros), que estuvo ubicado en el edificio inclinado del campus del Vena. Hoy es también licenciado de Derecho por la UNED y tiene estudios de Informática de Gestión.

 

Este inventor vocacional se ha buscado la vida en muchos sitios. Algunos le recordarán poniendo discos en bares emblemáticos de la ciudad (Casablanca, La ruina, El cielo puede esperar...), y también por su trayectoria en la Fábrica de la Moneda, desde donde pasó a la Delegación de la Agencia Tributaria en A Coruña, allá por el 94, donde ahora trabaja.

 

Fue en la capital gallega donde recuperó la inquietud por formarse e inventar cosas. Con esa idea participó en un curso del Centro de Orientación, Información y Empleo (COIE) de la UNED, que reunió a 50 alumnos de toda España. A la finalización del mismo ganó los dos primeros premios con su proyecto Recarga tu Ciudad, pensado como una manera de obtener ingresos «ecológicos» para las debilitadas arcas de los ayuntamientos.

 

«En julio ya realicé la solicitud de patente y desde entonces estoy en la búsqueda de inversores para poner en práctica esta idea, para 2016», explica Santamaría, cuyo objetivo será plagar las ciudades españolas con sus rampas. «Hoy toda esa energía se disipa en calor, el que generan los discos de freno, y se pierde. Yo propongo recuperarla sin ningún coste ni perjuicio para el conductor». Incluso la rampa se puede modular para que actúe de badén en el caso de se sobrepase por encima de los 50 kilómetros por hora.

 

La electricidad obtenida, ejemplifica, podría reducir los costes de mantenimiento de una autopista o de una ciudad. Además, estima que, a pleno rendimiento, la instalación de esta rampa suponga una inversión cercana a los 3.000 euros porque se resume a 15 componentes, algunos de ellos (robóticos y electrónicos) instalados por duplicado por seguridad.

 

Fuente: Diario de Burgos