sugru material que repara todo

 

En 2010, la revista Time publicó una lista donde postulaba los 50 mejores inventos del mundo. En el puesto número 22, por delante del iPad de Apple, que ocupaba la posición 34, se encontraba una extravagante invención, de nombre Sugru, que a pesar de su relevancia para la vida cotidiana, a nivel práctico, ha pasado prácticamente inadvertida en los últimos años.

 

No hablamos de ciencia básica: ya está en el mercado. Se trata de un nuevo material industrial, a medio camino entre la arcilla, la silicona y el caucho, que los expertos postulan como el heredero del Blu-Tack, como el sustituto ideal para cualquier tipo de cinta adhesiva por sus excelentes propiedades para adaptarse y sostenerse sobre cualquier tipo de superficie.

 

Sugru, ahora convertido en una marca comercial, explotada por la empresa británica FormFormForm, nació de forma más azarosa, por serendipia, como muchos otros materiales esenciales para la humanidad, desde el celofán al grafeno, cuando Jane Ní Dhulchaointigh, una joven estudiante de diseño industrial en el Royal College of Art de Londres, trabajaba en diversos proyectos de mezcla de materiales.

 

La irlandesa no buscaba nada en concreto. Como parte de sus experimentos se le ocurrió mezclar un tipo de sellador de silicona con serrín, y el resultado fue el más inesperado: obtuvo un material con apariencia de madera, pero moldeable como la arcilla, y que además rebotaba contra el suelo igual que una pelota.

 

 

 

 

EL NUEVO BLU-TACK

 

Era el año 2003, el último de formación de la joven Jane Ní Dhulchaointigh antes de entrar de cabeza en el mercado laboral. Convencida de que el destino le había brindado una oportunidad, decidió explotar la casualidad de su hallazgo y convertirse en emprendedora. Desde entonces, la idea de lanzar al mundo una nueva versión del popular Blu-Tack, pero mucho más versátil, no le abandonó, aunque el camino iba a ser largo.

 

El Royal College of Art le prestó su asistencia, interesándose por crear una spin-off de la institución basada en las ideas de la irlandesa. Le presentaron al asesor de negocios del centro, Roger Ashby, quien ayudó a la emprendedora a establecer contacto con una serie de científicos especializados en silicona, quienes se encargaron de testar el nuevo material y desarrollar sus propiedades como material adhesivo.

 

sugru pegamento - revista de ingenieria

 

Las investigaciones, en las que también participó el departamento de materiales de la universidad Queen Mary, duraron siete años, aunque durante los dos primeros la emprendedora se encontró sola ante la incertidumbre de si se trataba, en efecto, de una buena idea. Probó hasta la saciedad cientos de combinaciones en un laboratorio del este de Londres y, finalmente, en 2009 obtuvo la fórmula perfecta para producir de manera industrial un nuevo tipo de silicona con propiedades de elastómero. La prueba de fuego fue el proceso de prueba, con consumidores reales, al que se sometió Sugru.

 

Salió bien, y entonces las inversiones empezaron a fluir. En primer lugar, Jane Ní Dhulchaointigh obtuvo una inyección de cien mil libras, empujón que animó a la irlandesa a producir la primera remesa de Sugru. Al principio, el asunto se le fue de las manos. Después de años trabajando en el más completo anonimato, el vídeo promocional del producto se hizo viral, y los primeros 1.000 paquetes de cinco gramos de Sugru se agotaron, vendiéndose como rosquillas en 21 países.

 

HACIA EL USO  MASIVO

 

El éxito de Sugru se basa en sus propiedades, que han convertido a esta mezcla milagrosa no sólo en el material perfecto para pegar o sujetar todo tipo de objetos con garantías, sino también en un elemento clave para reparar, a bajo coste, y además con un alto valor estético, puesto que está disponible en una amplia gama de colores, cualquier dispositivo o artilugio.

 

Jane Ní Dhulchaointigh - revista de ingenieria

 

Sugru se comercializa empaquetado al vacío. A partir del momento de su apertura, se puede moldear, como si fuese plastilina, durante treinta minutos, para adaptarlo a la forma deseada. Un día después, el material se endurece.

 

En ese sentido, Sugru puede adherirse a superficies de aluminio o plásticos tipo ABS, presentes por ejemplo en las carcasas de los televisores o en los elementos externos de los automóviles. Además, es resistente al agua y puede soportar temperaturas en un rango desde los -60 hasta los 180 °C.

 

En la actualidad, la compañía fundada por Jane Ní Dhulchaointigh cuenta en sus filas con treinta empleados y espera entrar en la senda de los beneficios en el segundo trimestre de este año. En 2013, facturó 1,8 millones de euros a través de los distintos canales de venta minorista en internet, y acaba de entrar en el mercado estadounidense con una fuerza que promete generar nuevos titulares protagonizados por  que un material, más que un milagro, es pura ciencia y realidad.

 

Fuente: El Confidencial