ruidos de canicas

 

Estamos en casa. Por fin llega el momento de desconectar, descansar, nos metemos en la cama y ¡zas! Canicas. ¿Quién juega a las canicas a las doce de la noche? El tema se complica, y preocupa, si de echar la culpa al niño de la canica - que incluso tiene su propia cuenta en Twitter- pasamos a no tener vecinos. ¿Quién hace ese ruido? ¿Qué? La física nos lo explica.

 

A este fenómeno se le conoce como pulso de Joukowski o golpe de ariete, y está relacionado con las tuberías. El ariete hidráulico es una bomba de agua que se encarga de elevar parte del agua a una altura superior, en este caso imaginaremos los diferentes pisos del edificio.

 

CÓMO SE PRODUCE

 

El proceso es el siguiente. Cuando el agua fluye con cierta presión por una tubería y, de pronto, una válvula o una llave se cierra, por ejemplo el grifo de la cocina o el momento en el que un lavavajillas termina su ciclo de lavado, todo el movimiento del agua que ocupaba el conducto se detiene violentamente y la inercia puede producir un golpe de ariete, una onda de choque.

 

A este fenómeno se le conoce como pulso de Joukowsky y está relacionado con las tuberías.

 

Se produce así un fenómeno de depresión: se ensancha la tubería consiguiendo que el agua deje de ser uniforme y permanente, generándose una onda de burbujas de aire que se transmite en sentido opuesto, es decir, hacia las tuberías de los pisos inferiores.

 

Ese sonido tan particular, casi metálico, que dura 5-10 segundos y que se asemeja al de canicas rebotando en el suelo, cada vez con menor intensidad, será producido entonces por la presión que disminuye con cada vaivén. De manera que, después de un nuevo pulso de Joukowski, la vibración hace que se agiten las tuberías y choquen entre ellas, o con la pared a la que estén sujetas.

 

Poco a poco, el agua irá así agotando su energía hasta que finalmente logre distribuirse más uniformemente. Dependerá a su vez de la distancia que tenga que recorrer el agua o de si encuentra algún punto de fuga.

 

La velocidad de propagación de la onda, (la cantidad de canicas con las que juega nuestro vecino) dependerá del espesor del material que forma la conducción, de la velocidad de desplazamiento – celeridad - y de su comprensibilidad.

 

POSIBLES CONSECUENCIAS

 

Su origen podría estar relacionado con problemas en la cámara de aire, cuya finalidad es controlar el golpe de ariete (el aire amortiguaría el golpe al absorber las ondas energéticas que se desplazan por los conductos del edificio). Además, que las tuberías sean antiguas o hayan cogido holgura puede provocar que suenen con más frecuencia.

 

¿Sus mayores consecuencias? Las primeras partículas en llegar al punto de saturación serán comprimidas por las siguientes, y así sucesivamente, creando una serie de presiones que, en determinadas circunstancias, pueden dar lugar a la destrucción de tuberías, daños en las válvulas, grifería, roturas y deformaciones en la conducción.

 

El niño de la canica ya tiene explicación, los personajes más tenebrosos, fantasmas o incluso la niña de la curva, ya es otra cosa.

 

 

Fuente: El Confidencial