a88 ingeniería y servicio aéreos

 

Fumigar las pequeñas plantas que el paso del tiempo ‘alimenta’ ubicadas a varios metros de altura en la fachada de un inmueble histórico y sin necesidad de andamios es posible.

 

Las empresas burgalesas A88 y Nueve Restaura lo demostraron en la espadaña de la iglesia de San Lesmes para asombro de viandantes. Al filo de las 10 de la mañana, un par de pequeños vehículos aéreos  (uno de ellos diseñado específicamente para la ocasión como prototipo) surcaban el cielo sobre el río Vena con el doble propósito de demostrar las posibilidades de un dron, que así se llaman estos artilugios, y de paso grabar en vídeo la hazaña pionera.

 

Aunque problemas técnicos, por aquello de ser la primera vez que se intentaba, impidieron finalmente aplicar la sustancia destinada a secar hasta la raíz la docena de puntos afectados, el espectáculo continuó. Y es que la alianza de A88 Ingeniería y Servicios Aéreos y Nueve Restaura va mucho más allá de combatir plagas al vuelo.

 

El de ayer era solo el primer paso de un camino juntos que auguran largo y que, aseguraban, revolucionará el trabajo de conservación del patrimonio, principalmente de esos grandes edificios históricos en los que vigilar al detalle su estado es casi imposible y en todo caso costoso.

 

Andrés Menéndez y Roberto Lázaro, responsables de ambas empresas, proponen que allí donde no llegue el ojo humano acuda el dron, que «permite filmar y sacar fotografías de los edificios para que arquitectos y aparejadores puedan detectar las patologías que sufren antes de planear las obras de rehabilitación, algo hasta ahora imposible», indicaba Lázaro a los pies de San Lesmes.

 

Los equipos «ya se utilizan para otros fines, como vigilancia de instalaciones, vídeos promocionales o eventos», explicaba Menéndez. Incluso sirvieron para retratar las manifestaciones contra el bulevar de Gamonal, lo que les valió surcar también las redes sociales. La calidad de imagen que brindan facilita repasar casi centímetro a centímetro la superficie de todo monumento, por voluminoso que sea, y captar «cualquier grieta o desperfecto».

 

Así, con rehabilitación prevista o no, los drones abren la puerta a un mantenimiento del patrimonio mucho más eficaz a golpe de inspecciones periódicas exhaustivas que posibiliten detectar a tiempo problemas de gravedad y con soluciones de elevado coste. No haría falta, por ejemplo, esperar a que una estatua se desprenda de la Catedral para constatar el mal estado de la piedra.

 

De momento, San Lesmes volverá a escuchar el zumbido de sus hélices en breve para despojarse definitivamente de esos invitados molestos que salpican su fachada sin tener que enfundarse en armadura alguna.

 

Fuente: El Correo de Burgos