Cerillas suecas de madera de álamo

 

En esta fábrica, situada en Suecia, se fabrican cerillas de álamo temblón, madera de resistencia suficiente para que no se rompan al encenderlas.

 

Cada tronco es cortado en trozas de una longitud normalizada, mediante una sierra circular. Estas trozas mediante un interesante proceso, son "desenrolladas" en láminas, que se convierten en palillos o varillas mediante una desmenuzadora. De cada uno de esos troncos se pueden obtener alrededor de unas 400.000 cerillas. Las varillas obtenidas son impregnadas con una solución de agua y fosfato monoamónico, para prevenir, llegado el momento, la incandescencia de la cerilla una vez extinguida la llama.

 

Curiosamente las cerillas se convierten mediante este procedimiento, y una vez secadas, en elementos ignífugos. El siguiente proceso se realiza en una máquina patentada por el sueco Alexander Lagerman. En ella las varillas se bañan totalmente en parafina y la parte correspondiente a la cabeza en una mezcla que contiene clorato potásico. Pero el resto de componentes químicos que darán lugar a la reacción del encendido, se distribuyen, por seguridad, entre la cabeza de la cerilla y el rascador de la caja, tal y como inventó Gustav Erik Pasch. Una vez empaquetadas las cerillas en sus cajas, se comprueba la calidad de los lotes.

 

Las varillas no se deben romper, ni las cabezas desprender; la ignición debe ser instantánea, con una altura de llama de más de un centímetro y durar al menos 10 segundos. Y una vez apagada la llama, no debe haber luminiscencia posterior.

 

NOTA: Si te ha gustado nuestro vídeo, y no estás suscrito a nuestro canal en Youtube, puedes hacerlo pulsando sobre la siguiente imagen:

 

¡¡¡ Hay muchos más !!!

Canal de Youtuve Revista de Ingeniería

¡¡¡ Muchas gracias !!!