antolin competitividad

 

La diversidad de su producción y clientela (1 de cada 4 automóviles en el mundo monta alguno de sus componentes) y de su presencia internacional (opera en más de 100 centros repartidos en 25 países), unido a sus esfuerzos por mejorar su competitividad y anticiparse a los cambios del complejo mercado automovilístico mundial, han permitido al Grupo Antolín presentar unos «buenos» resultados en un año de crisis, 2013, donde el beneficio de la compañía burgalesa creció un 17,5%, hasta los 136,1 millones de euros.

 

Manteniendo la tendencia del pasado ejercicio, las ventas consolidadas y la facturación agregada crecen más del 2%, en 2.128 y 2.729 millones, respectivamente, gracias al impulso de los mercados de Asia y América del Norte y en detrimento de Europa y Mercosur, que bajan su facturación.

 

Pese a estos vaivenes del sector a nivel mundial, el consejero delegado, José Manuel Temiño, destacó ayer que el crecimiento de los beneficios va en consonancia al objetivo de crear una empresa más grande pero, sobre todo, más rentable. «En un momento tan complicado para el mercado, conseguir estos márgenes nos hace sentirnos orgullosos de lo conseguido y nos anima a caminar en la misma dirección para seguir mejorando», indicó Temiño, que ayer presentó el balance anual a los principales directivos de la compañía, cuyo capital regresó a finales de 2013 en su totalidad a la familia fundadora, liderada por José Antolín, tras la recompra del 22,8% en manos de las antiguas cajas.

 

La internacionalización de la primera empresa local le ha permitido un crecimiento del 25% de las ventas en el territorio de Asia-Pacifico, hasta alcanzar los 222,7 millones; y del 10% en la zona Nafta (Canadá, Estados Unidos y México), lo que supone 562,3 millones. Por contra, Antolín atribuye a la debilidad del consumo local y al aumento de los costes de producción los descensos del 7,4% y 3,4% en Europa y Mercosur.

 

Su principal cliente es Volkswagen, que ha confiado a Antolín el desarrollo de algunos de sus proyectos clave, aunque también fabrican para Ford, Renault-Nissan, Chrysler-Fiat y PSA (Peugeot) como clientes más relevantes.

 

COMPETITIVIDAD

 

La evolución de los mercados más cercanos han llevado a impulsar un plan de mejora de competitividad «con el objetivo de poder ofertar con un coste competitivo para conseguir proyectos y mantener el empleo». Así, se ha lanzado un amplio paquete de medidas para optimizar los procesos y mejorar la productividad de las fábricas, donde se han detectado «variaciones de costes muy significativas». El plan afecta  a las plantas burgalesas y ya cuenta con el preacuerdo en Dapsa, la que más problema presentaba, por el que mantendrá el empleo a cambio de 3 años de reducción de salarios y otros 2 de congelación. En esta línea se negocia en Ardasa, Ara, Aragusa y Eurotrim.

 

Fuente: Diario de Burgos